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Hoy las personas que están en el protestantismo no quieren tener nada que ver con el catolicismo, pero nos culpan a nosotros porque no queremos tener parte en el protestantismo. Si las personas en el protestantismo nos culpan a nosotros por no participar en el protestantismo ni unirnos a él, debemos entonces preguntarles por qué ellos se niegan a participar en el catolicismo y a unirse a él. Es lo mismo en principio. La razón por la cual ellos se niegan a participar en el catolicismo y a unirse a él es la misma razón por la cual nosotros no participamos en el protestantismo y hemos decidido no unirnos a él. No podemos hacer nada con respecto al catolicismo, ni tampoco podemos hacer nada con respecto al protestantismo.


En cuanto al estado de alguien, es posible que finja, pero con respecto a la base en que alguien se encuentra, nadie puede fingir. O estamos en la base apropiada o no lo estamos. Tal como una mujer no puede fingir que tiene un solo esposo, nosotros no podemos fingir que estamos en la base apropiada de la única comunión de la iglesia






Tengo un sentir cada vez más fuerte de que debemos recalcar este asunto de una manera sólida para que los colaboradores y los hermanos y hermanas no tengan ninguna confusión ni ninguna duda al respecto. El terreno de la iglesia es necesario para el recobro que hoy el Señor está llevando a cabo paso a paso.




Sentimos que no sólo debemos negarnos a aceptar cualquier clase de influencia errónea; mucho más que eso, debemos levantarnos y proclamar este asunto. Debemos entregarnos enteramente a esta tarea hasta que vayamos a la presencia del Señor. No tengo deseos de hablar de otro tema que el terreno de la iglesia.



Hoy en día, muchos obreros cristianos tienen demasiada libertad y edifican la “iglesia” adondequiera y sobre cualquier terreno. Existe toda clase de presuntas iglesias: iglesias en las casas, (“iglesias caseras”) iglesias con nombre de calles, iglesias en recintos universitarios, y más. Muchas iglesias están siendo edificadas sobre muchos terrenos distintos,en las casas en el monte en la playa en el parque en el campo, etc etc. Es como si cada israelita tuviera el derecho a edificar un “templo”: Benjamín edifica un “templo” aquí y Jonatán edifica un “templo” allá. Los presuntos “templos” están en todas partes. Y ésta es la situación del cristianismo. No sólo existen muchas iglesias, sino también muchas diferentes clases de iglesias,Tu casa, mi casa, las casas de todos los cristianos pueden ser “iglesias caseras”. ¡Qué situación tan degradada!

Aquello a lo cual prestamos atención es el deseo que está en el corazón de Dios, a saber, la iglesia, no sólo en su aspecto universal, sino también en su aspecto local. Por esta razón, recalcamos el terreno y consideramos que éste es un punto de partida necesario para toda nuestra obra. El terreno local de la iglesia les presenta a las personas una exigencia grande y elevada. En lo más profundo sentimos que debemos mantener la norma elevada de Dios, y que no debemos permitir que nada rebaje esta norma. Hay muchas obras, actividades y organizaciones en el cristianismo en las que no podemos participar porque sentimos que debemos mantener esta norma elevada.





16.5.14





UN ASUNTO DE VIDA
Nunca debemos pensar que el terreno de la iglesia no es un asunto de vida. El terreno de la iglesia es la base misma de nuestra experiencia de vida.Permanecer en la unidad es permanecer en la vida. Aparte del terreno de la iglesia, es inútil hablar de la santidad o la espiritualidad. Estas cosas están directamente relacionadas con la unidad. Es maravilloso permanecer en la unidad, pero es terrible participar en la división. Muchos de los cristianos de hoy han perdido la bendición y la gracia del Señor, simplemente por la división. Esto debe ser una advertencia para nosotros en el recobro del Señor. No repitamos la historia de la división del cristianismo. Espero que todos podamos mirar al Señor para que Él nos guarde en su unidad. Tenemos que detestar, incluso la idea de la división. ¡Alabado sea el Señor por la unidad! Que el Señor nos mantenga en su presencia por mantenernos en esta unidad.

La autentica base de la unidad
Witness Lee
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EL TERRENO DE LA IGLESIA

Debemos ver que en la Epístola a los corintios, Pablo estaba en contra del congregacionalismo. Corinto es una ciudad; había solamente una iglesia en Corinto. “La iglesia de Dios en Corinto” (1 Co. 1:2; 2 Co. 1:1) es singular en número según el texto griego. Pero, ¿cómo se comportaron los hermanos corintios? Ellos dijeron: “Yo soy de Pablo; yo de Apolos; yo de Cefas; y yo de Cristo” (1 Co. 1:12). En otras palabras, la única iglesia estaba dividida en cuatro congregaciones. Los de Pablo se amaron y se reunieron y fueron uno con los de Pablo. Los de Apolos encontraron fácil amar y reunirse y ser uno con los de Apolos. Los de Cefas se reunieron con otros de Cefas se amaron y fueron uno. Y los de Cristo se reunieron con otros de Cristo y se amaron los unos a los otros y fueron uno entre ellos. Pero Pablo dijo que todos ellos eran carnales, todos ellos eran de la carne (1 Co. 3:3-4). Ellos no eran ni de Pablo, ni de Apolos, ni de Cefas, ni siquiera de Cristo, sino de la carne. Pablo no les permitiría a ustedes que pertenecieran a él, Apolos no les permitiría que pertenecieran a él, Cefas no les permitiría que pertenecieran a él, ni Cristo les permitiría que pertenecieran a El; todos ustedes pertenecen a la carne. En una localidad no puede haber más que una iglesia. Si en la iglesia ustedes desean estar divididos en partidos o en sectas, entonces todo es de la carne. ¿Cuál es la unidad que vemos hoy en la Biblia? Es que como mínimo debemos mantener la unidad de una iglesia en una localidad. No debe ser menos que esto.Si en determinada ciudad existen muchas de las así llamadas iglesias, esto podría compararse con una ciudad que tiene muchas alcaldías. Si una ciudad en particular tiene más de una alcaldía, eso significaría que la ciudad está dividida. En cada ciudad sólo hay una alcaldía; esto preserva la unidad de la ciudad. Asimismo, una iglesia local se edifica según el terreno de su localidad. Dicho terreno, el cual es único, es a lo que llamamos el terreno de la localidad. El límite geográfico de la localidad es una protección que asegura que la iglesia en cierta ciudad siempre será preservada en unidad.]En cuanto a la vida de la iglesia, hay dos aspectos principales y básicos. Debemos tener un entendimiento completamente claro acerca de éstos, porque sin ellos no tenemos la realidad de la vida de la iglesia. Primero, es que Cristo mismo es la vida, el contenido y el todo en la iglesia. Absolutamente no es asunto de formas, doctrina o cierta clase de expresiones. Los que realmente están en la vida de la iglesia, son los que experimenta a Cristo como su propia vida día a día. Cristo es todo para ellos y por lo tanto Cristo es la vida y el contenido de ellos cada vez que se reúnen. La practica de la vida de la iglesia es una vida de Cristo y una vida con Cristo como el todo.El segundo aspecto principal de la vida de la iglesia es el de la base o el terreno de la iglesia.El terreno de la iglesia no es el fundamento de la iglesia. El fundamento de la iglesia es Cristo. “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (1 Co. 3:11). El terreno es completamente diferente al fundamento. El fundamento es una parte básica e integral de la construcción de un edificio, mientras que el terreno no lo es. El terreno es una parcela de tierra, llamada el sitio, sobre el cual se pone el fundamento. No es parte de la construcción, sino simplemente una parcela sobre la cual se pone la construcción. No debemos confundir el terreno con el fundamento, ni el fundamento con el terreno. Son dos entidades vitales pero distintas para la construcción del edificio. Aunque el fundamento esté profundamente plantado en el terreno, es distinto y separado del terreno. El terreno es el sitio en el cual se pone el fundamento.Hay muchas llamadas iglesias establecidas en Fuengirola. Una de éstas, La Iglesia Católica Romana, afirma que está edificada sobre Cristo como su fundamento. Otra, la Iglesia Pentecostal, también afirma que su fundamento es sólo Cristo. Los bautistas, adventistas, luteranos, y muchos otros, afirman lo mismo. De hecho no hay ni una llamada iglesia cristiana que no lo haga. Todos afirman que Cristo es su fundamento, pero han descuidado totalmente el terreno.¿Cuáles son los verdaderos terrenos sobre las cuales tantas de estas llamadas iglesias han puesto a Cristo como su fundamento? ¿Cuál es el terreno de la Iglesia Católica Romana? Sin duda alguna, es Roma. La Iglesia Católica Romana, mientras afirma que Cristo es su fundamento, está edificada sobre el terreno del catolicismo romano. ¿Sobre cuál terreno está edificada la Iglesia Pentecostal? Está claro que su terreno es el dia de pentecostes. Ellos han puesto el fundamento de Cristo sobre el terreno pentecostal. ¿Y qué de los bautistas? Con Cristo como su fundamento, ellos están edificados sobre el terreno del bautismo, el bautismo por inmersión. Luego tenemos a los luteranos. Estos han puesto su fundamento sobre el terreno de Lutero y sus enseñanzas, los adventistas del septimo dia, han puesto su fundamento sobre el terreno del advenimiento y el sabado. Se puede ver que todas las “iglesias” mantienen el mismo fundamento, el cual es Cristo; pero todas se basan en diferentes terrenos. Son los diferentes terrenos los que crean el problema para la unidad de la iglesia y no Cristo como el fundamento.Supongamos que cada grupo cristiano en Fuengirola estuviese dispuesto a renunciar a su propio terreno particular: que los católicos romanos abandonaran el terreno del catolicismo romano, los pentecostales abandonaran el terreno de pentecostes, los bautistas abandonaran el terreno del bautismo, etc., que todos los grupos estuviesen dispuestos a abandonar su propio terreno. ¿Cuál sería el resultado? Todos los terrenos sectarios desaparecerían y espontáneamente sólo existiría un terreno único y común, el terreno de la localidad, el terreno de Fuengirola. Todos los santos en Fuengirola estarían entonces en la única iglesia en Fuengirola sin división alguna. Todas las diferentes denominaciones desaparecerían y solamente quedarían los santos con Cristo. Luego, todos los santos aquí con el único Cristo, formarían la iglesia única en Fuengirola. Juntamente compuestos y edificados sobre Cristo como su fundamento, estarían basados simplemente en el terreno de Fuengirola, el cual es el terreno local, el único terreno de unidad genuina. Ese es el único terreno adecuado para la iglesia local en Fuengirola y el único terreno que puede mantener en unidad a todos los santos en esa localidad. Juan. 17:21Cuando Pablo fue a Corinto a predicar el evangelio y a hacer la obra del Señor, ¿estableció una iglesia paulina con Cristo como su fundamento? ¿Estableció Apolos, quien también ministró en Corinto, una iglesia sobre el terreno de Apolos con Cristo como su fundamento? O Pedro, quien quizá fue también a Corinto, ¿formó acaso una iglesia “petrina” con Cristo como el fundamento? Claro que no. En Corinto no había una iglesia de Pablo ni de Apolos ni de Pedro. ¿Qué hicieron entonces? Cuando Pablo fue a Corinto y trajo gente al Señor, él estableció la iglesia en Corinto. ¿Sobre cual terreno? Sobre el terreno de Corinto. Estableció una iglesia local con Cristo como su fundamento sobre el terreno único de la localidad. Cuando Apolos fue a Corinto, no estableció otra iglesia. El edificó a los santos sobre el mismo fundamento único y sobre el mismo terreno único, el terreno de Corinto. Pablo los plantó en ese terreno y Apolos los regó en ese terreno. En 1 Corintios 1:2 dice: “...la iglesia [singular] de Dios que está en Corinto...” Pablo, Apolos y Pedro trajeron sus diversos ministros a Corinto, pero todos edificaron una iglesia con un solo fundamento sobre el único terreno de unidad. Así que finalmente sólo había una iglesia en Corinto con una sola clase de santos, un fundamento que es Cristo y un solo terreno que era la posición común en toda la localidad. Una iglesia, un fundamento, un terreno; está muy claro. 1 cor.1:10,11,12,13El problema hoy no es con el fundamento, sino con el terreno. Es por eso que decimos que si queremos tener la vida de la iglesia, debemos considerar el terreno como el segundo punto esencial que debemos tomar en cuenta. Sin Cristo como nuestra vida y contenido y sin el terreno de la unidad con los santos en la localidad en la cual vivimos como nuestra posición definida, no podemos practicar la vida de la iglesia.Hay numerosas llamadas iglesias y grupos libres en Fuengirola. ¿Por qué hay tanta división? El problema, como hemos visto, no se debe al fundamento, sino al terreno. Es posible que usted diga que los grupos libres no tienen terreno. Pero nos es difícil creer que exista algún grupo libre sin terreno alguno. Puede ser que el terreno no está escrito ni declarado, sin embargo es sobreentendido. ¿Cómo podría haber un grupo sin terreno alguno? ¡Si lo fuera, estarían flotando en el aire! Hasta un solo hombre requiere terreno sobre el cual pararse aunque sea menos de un metro cuadrado de tierra. En todo grupo libre, debe de haber alguna especie de terreno. No sea engañado. Ellos no tienen terreno designado o denominado, pero tienen un terreno sobreentendido.Hermanos y hermanas, ¿sobre cuál terreno están ustedes? ¿Sobre algún terreno denominacional o sectario, declarado o no declarado, escrito o no escrito? Cualquier terreno que apoye una división entre el pueblo de Dios no es correcto. Cualquier terreno sectario no es justificado por la Palabra de Dios y está en contra del principio básico del Cuerpo de Cristo. Rom.12:5. Debemos abandonar todo otro terreno y reunirnos solamente sobre el terreno de la localidad, el cual es el terreno de la unidad, el terreno único de la iglesia. No importa dónde estemos, tenemos que juntarnos sobre el terreno único de la iglesia a fin de guardar la unidad del Cuerpo de Cristo. Es solamente tomando el terreno de unidad que la unidad del Espíritu será guardada (Ef. 4:3), y es solamente de esta manera que tendremos una expresión local, adecuada y genuina del Cuerpo de Cristo en Fuengirola.El Señor desea que en la misma iglesia local nos amemos los unos a los otros, nos recibamos los unos a los otros y evitemos envidia, contención y divisiones. JN.13:34,35. Pero la unidad del congregacionalismo toma la congregación como su unidad. La dificultad aquí es que este asunto de la congregación es incontrolable. Realmente es un problema difícil. Puede haber una congregación en la calle No. 45 y otra en la calle No. 43. Si yo amo a los hermanos de la calle No. 45, me reuniré con ellos. Cuando no esté de acuerdo con ellos, estableceré otra congregación en la calle No. 43. Si ustedes han visto que la unidad es un asunto de la localidad, solamente podrían ir a establecer una iglesia en otra ciudad, y no otra en Fuengirola. La unidad de la localidad prohíbe que alguien establezca otra iglesia en una localidad una vez que una iglesia local ha sido establecida allí. Tenemos que estar juntos en una iglesia local. Por supuesto esto no es fácil, pero todavía debemos amarnos los unos a los otros. ¡Oh, cuán grande es la sabiduría del Señor al ponernos en localidades y darnos la localidad como el límite! Solamente aquí podemos realmente encontrar la cruz a llevar la lección a la practica. Este es un asunto muy serio,Sus palabras suenan en nuestras conciencias UN MANDAMIENTO NUEVO OS DOY QUE OS AMEIS UNOS A OTROS.El Señor nos ha mostrado que una localidad debe tener solamente una iglesia, que una localidad debe tener solamente una administración. Así que, debemos estar limitados por la localidad. Si algún hermano no es uno conmigo, debo lavar sus pies y suplicarle que sea uno conmigo. Aquí están las lecciones que tengo que aprender: mi mal genio tiene que ser tratado; necesito encontrar la razón por la cual un hermano no quiere ser uno conmigo, y hacer lo más que pueda para arreglarla; de otro modo, no habrá manera de que continuemos.La Escritura claramente nos muestra que en cada localidad la expresión del Cuerpo de Cristo, esto es, la iglesia local, debería ser solamente una. En la Escritura no hay ni un solo caso en el cual hubiera más de una iglesia local en cierta ciudad. Si usted vive en Fuengirola, debe ser edificado juntamente con otros creyentes en Fuengirola como la iglesia en esa localidad. Si usted está en Malaga, debe ser edificado con los que son salvos en Malaga como la iglesia en esa localidad. Como un cristiano que vive en cualquier localidad, usted debe ser edificado con los demás cristianos en esa localidad, como la única iglesia local allí, la cual debe llamarse la iglesia en aquel lugar. La que fue edificada en Jerusalén fue llamada la iglesia en Jerusalén (Hch. 8:1), y la de Antioquía fue llamada la iglesia en Antioquía (Hch. 13:1). En el mismo principio, la de Fuengirola debería llamarse LA IGLESIA EN FUENGIROLA.¡Cuán simple, cuán sencillo es este camino divino que la Escritura nos muestra! Dondequiera que vivamos, somos la iglesia en ese lugar y edificamos la iglesia en ese lugar. Si todo el pueblo de Dios pudiese ver este principio y atenerse a él no habría ninguna división. Podemos testificar que hemos visto el terreno de la unidad, y la vida de la iglesia que se practica sobre él en muchos lugares, y lo vemos hoy. Según nuestra observación y nuestra propia experiencia podemos declarar valientemente que esta manera realmente produce resultados y es la más bendecida. A pesar de los terrenos en los cuales otros se basan, tenemos que pagar el precio para estar sobre este terreno único de la localidad, el terreno de la unidad, para ser edificados con los creyentes como la adecuada iglesia local en la localidad en que vivimos.Debemos salir de las divisiones, no para formar otra división, sino para regresar al terreno adecuado, el terreno de la unidad. No hay motivo alguno para que estemos divididos. Todos somos miembros de la iglesia única. ¿Por qué no nos reunimos simplemente con los creyentes en la localidad donde vivimos para ser una expresión de esa iglesia? No nos compliquemos ni nos confundamos por el cristianismo. Es vergonzoso preguntar a la gente a cuál iglesia pertenecen. Si son creyentes, son nuestros hermanos: eso es todo. Yo pertenezco a la iglesia única, y ellos pertenecen a la misma iglesia. LA IGLESIA EN FUENGIROLA.la Biblia enseña que en cada localidad debe haber solamente una iglesia. Esta forma no es tan cómoda, ¡porque cada uno debe amar a todo tipo de hermanos! Amar a muchos hermanos que son diferentes a mí me causa mucha fricción y muchas lecciones. Ustedes tienen sus proposiciones y yo tengo mis proposiciones; ustedes tienen sus ideas y yo tengo las mías. Es muy conveniente que usted tenga su iglesia, y que yo tenga la mía. Es un inconveniente estar juntos en una iglesia para amarnos unos a otros. Con las muchas dificultades hay muchas lecciones; con más dificultades hay más amor del uno para con el otro. Aun cuando estamos inconformes el uno con el otro, aún así no nos podemos escapar. Sea que nos gusta o no, de todos modos debemos, juntos, ser hermanos. Ustedes deben vencer a los carnales mediante los espirituales, conquistar todas las diferencias por amor, y cubrir todas las dificultades mediante la gracia. De otro modo, la iglesia nunca puede ser establecida.¿Quién puede señalar en la Biblia que hay dos iglesias en una localidad? ¡Nadie! Hoy día, podemos solamente decir que hay dos denominaciones en una localidad, cuatro sectas en una localidad o cien manifestaciones de la carne en una localidad, pero nunca podemos decir que hay dos o más iglesias en una localidad. Podemos decir que hay cien reuniones de hogar en cierta localidad, pero solamente puede haber una iglesia en aquella localidad. Esto es cierto.Nuestra obra es positiva y constructiva, no negativa ni destructiva. Queremos establecer iglesias, no denominaciones, si los queridos hermanos estan dispuestos a quitar todo nombre que los identifica como miembros de su denominación y rechazan cualquier otro nombre, nosotros nos uniremos a ellos para ser La Iglesia en Fuengirola, una iglesia inclusiva y no exclusiva. Ciertamente es maravilloso. Oh, reunámonos sobre el terreno único de la unidad para tener una expresión adecuada de esta única iglesia en el lugar donde vivimos. La iglesia local incluye a todos los creyentes que moran en una ciudad y los recibe. Sin embargo, el problema radica en que muchos creyentes son sectarios en su opinión y en su obra, así que, como la iglesia local no acepta sus opiniones sectarias, ellos dicen que la iglesia es exclusiva. Hermanos y hermanas, que el Señor tenga misericordia de nosotros. Aunque alrededor de nosotros abunda la confusión, nosotros debemos comprender claramente. ¡Alabado sea el Señor! No hay otra opción; sólo el terreno que el Señor estableció es el terreno correcto.Si usted ve esto, comprenderá que nosotros no estamos exagerando nuestro celo por la iglesia. Nuestro espíritu da testimonio de esto. Cuando no testificamos de las iglesias locales, nuestro espíritu es debilitado. Siempre que tratamos de ser prudentes para no provocar oposición, evitando hablar en cuanto a la iglesia, nos sentimos amortecidos en nuestro interior. Pero cuando hablamos confiadamente de la iglesia local, somos animados, nuestro espíritu es avivado y enardecido, y sentimos deseos de gritar, llorar y exclamar. Reconozco que es mejor no ofender a la gente; sin embargo, cuando trato de no ofender a la gente, ofendo al Señor. Cuando le digo claramente a la gente que las iglesias locales son el destino que Dios ha dispuesto, siento al Señor conmigo. De acuerdo con la Biblia, el Hijo del Hombre, Cristo, anda en medio de las iglesias locales. Si usted busca a Cristo, tiene que venir a las iglesias locales. El Hijo del Hombre se mueve entre las iglesias, y las cuida. Si usted desea ser partícipe de este cuidado, debe estar en las iglesias locales. La carga que tenemos hoy es conducir al pueblo de Dios a la meta que El ha establecido, y nuestro propósito es ayudar a los santos a llegar a esta meta.Antes de venir a las iglesias locales, éramos vagabundos. Nunca tuvimos el sentir de haber llegado a nuestro hogar o de haber llegado a nuestro destino. Pero el día que llegamos a las iglesias locales, tuvimos la certeza de haber llegado a nuestro hogar. Después de vagar por años, supimos que finalmente habíamos arribado a nuestro destino. Cuando llegamos a la vida de la iglesia local, algo profundo dentro de nosotros dijo: “Este es el lugar”, y supimos que estábamos en nuestro hogar. No tenemos que vagar más porque hemos llegado a nuestro destino. Hoy día muchos cristianos que buscan a Dios con seriedad son viajeros; viajan de una denominación o grupo a otro. Pero el día que llegamos a la vida de la iglesia, nuestro vagar cesó. Las iglesias locales son lo que Dios desea hoy. Esta es la última estación de Su revelación. Nosotros necesitamos simplemente vivir la vida de la iglesia local. Nuestro testimonio es que no somos una organización, sino la expresión local del Cuerpo de Cristo.Espero que el Espíritu Santo continúe hablándonos mediante esta comunión. Si tomamos el tiempo para orar sobre esto, obtendremos más luz. Todas las iglesias locales deben ser guardadas en la unidad del Cuerpo de Cristo. Los siete candeleros revelados en Apocalipsis, que representan las siete iglesias locales, son idénticos (1:12). Todos ellos son uno en el Dios Triuno. Debemos ser diligentes en guardar la unidad del Cuerpo de Cristo, para que el Señor pueda cumplir Su propósito divino conforme a Su economía divina.Tenemos que ver esta visión, y tenemos que estar listos para pagar el precio, aun el precio de nuestra vida, por ella. Puedo decir con toda certeza que hasta el día en que usted tenga claridad en esta visión y se establezca con los santos sobre el terreno único de la unidad, su vida cristiana nunca será establecida. Continuamente estará errante y cambiando de posición. Por la mañana tendrá una posición y por la tarde otra. Usted debe llegar al punto que pueda decir: “Veo el deseo que hay en el corazón de Dios; veo que la iglesia es muy práctica y muy local; veo en medio de tantas divisiones y tanta confusión, la posición apropiada, el terreno local de la unidad singular. No me interesa si otros menosprecian y rechazan este terreno. Yo lo tomaré y me mantendré firme en él”. Pida al Señor que le dé una visión clara en cuanto a la iglesia.

La iglesia- 1cor. 1:10,13 – hch.11:22 ,13:1- rom.16:1,5- 1cor.1:2,16:19- 2cor.1:1- cols.4:15,16-1tes.1:1- 2tes. 1:1- flm.1:2- ap.2:1,2:8,2:12,18- ap.3:1,3:7,3:14.
Las iglesias- 1cor.16:1, 16:19- 2cor.8:1- gal. 1:2,1:22- ap.1:11.

Himno, #3551

En espíritu uno por Su vida sin par,
Todas las divisiones por el Cuerpo dejad,
Pues no_existen barreras—Derrumbadas están.
Hermanos:
En la iglesia, hermanos,Somos hoy, ¡gloria_a Dios!
Hermanas:
En la iglesia, hermanas,Somos hoy, ¡gloria_a Dios!
Todos:¡
Aleluya!_En Su_iglesia la_unidad se logró.
2 En espíritu uno, pero va más allá,
Alcanzando la mente, emoción y voluntad,
Al estar de_un acuerdo para realizar Su plan.
3 En espíritu uno, somos uno_en verdad,
No es una te~oría sino practicalidad,
Disfrutamos en las iglesias hoy tal realidad.
4 En espíritu uno y_en la localidad,
Consagrémonos todos para_así cumplir Su plan,
Para que_el mundo vea que_Él nos dio la_unidad.


Laiglesiaenfuengirola.blogspot.com

1.12.12

BABEL, BABILONIA Y BABILONIA LA GRANDE: LOS RESULTADOS DE LA DIVISIÓN


Lectura bíblica: Gn. 2:9b, 17; 11:4, 9; 1 R. 12:26-30; 15:34; 2 Cr. 36:5-20; 1 Co. 1:11-13a; Ap. 17:3-5

DOS LÍNEAS

Hay dos líneas en la Biblia: la línea de la vida y la línea de la muerte. Estas dos líneas proceden de las dos fuentes que existen en el universo. Una de las cuales es Dios, y la otra es el diablo, Satanás. Además, cada una de estas líneas tendrá un resultado particular. La línea de la vida comienza con el árbol de la vida y termina con la Nueva Jerusalén. La línea de la muerte comienza con el árbol del conocimiento del bien y del mal, pasa por Babilonia la Grande y termina en el lago de fuego. La unidad proviene de la línea de la vida, se origina en Dios y produce la Nueva Jerusalén. La división, al contrario, surge de la línea de la muerte, se origina en Satanás, culmina en Babilonia la Grande y, finalmente, acaba en el lago de fuego. Si queremos ver esta gran verdad en cuanto a esta unidad tal como lo presenta la Biblia, tenemos que entender claramente estas dos fuentes, dos líneas y dos resultados. Entonces sabremos a cuál línea pertenece la unidad y a cuál la división.



Muchos cristianos son descuidados y permiten la división porque no ven la seriedad de estas dos líneas. Nunca consideren que la división es algo insignificante. La división es extremadamente seria, es un asunto de vida o muerte. Ser partícipes de la unidad es ser partícipes de la vida divina, pero estar en división equivale a estar en muerte. En el capítulo anterior indicamos que la esencia de la unidad es la vida y la luz. En este capítulo veremos que el resultado de la división es en primer lugar Babel, después Babilonia y finalmente Babilonia la Grande.

25.6.12

EL RECOBRO Y EL MINISTERIO UNICO

En la Biblia, Dios nos revela únicamente dos ministerios, uno es el del Antiguo Testamento o antiguo pacto, y el otro es el del Nuevo Testamento o nuevo pacto. Pero en realidad ambos ministerios son uno solo, tal como el Antiguo y el Nuevo Testamento conforman una sola Biblia con dos partes o secciones. La palabra Biblia significa “el Libro” y alude a los escritos santos de Dios, las Santas Escrituras. La palabra Escrituras significa “los Escritos”, de manera que estas dos expresiones se refieren al mismo libro. Dios no tiene dos Biblias; Él tiene solamente una Biblia, la cual está compuesta por dos secciones: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. Del mismo modo, el ministerio de Dios es uno solo, pero consta de dos secciones: la sección antigua y la nueva. El Antiguo Testamento fue simplemente una preparación para lo que habría de venir, esto es, para el Nuevo Testamento.
Debido a todas las divisiones y la confusión que por varios siglos ha imperado entre los cristianos, es muy necesario recalcar que hay un solo ministerio. Lo que más daño produce entre los cristianos son las divisiones y las confusiones. Además, la causa de las divisiones y confusiones imperantes entre los creyentes es una sola: la existencia de diferentes ministerios.
Debemos entender claramente que el fundamento de todas las denominaciones y el factor que produce cada denominación, son sus ministerios particulares. Si hoy día todos los cristianos estuvieran dispuestos a que el Señor les quite sus diferentes ministerios, todos ellos serían uno.
Después de estudiar la Biblia y laborar en ella por muchos años, hoy podemos afirmar que el ministerio de Dios consiste en valerse de Sus vasos escogidos para llevar a cabo Su economía, es decir, para cumplir Su propósito eterno al impartirse en Su pueblo escogido a fin de que éste le exprese. Dios necesita hombres, Sus vasos escogidos, a fin de llevar a cabo Su economía.

En el recobro del Señor hay un solo ministerio. Si usted dice que el ministerio es mi ministerio, debe decirlo con la comprensión de que lo que yo ministro es el ministerio del Nuevo Testamento. El ministerio del Nuevo Testamento fue encargado por el Señor Jesús a Sus doce Apóstoles y luego a Pablo y sus colaboradores. El hermano Nee tenía un entendimiento claro de que había únicamente un solo ministerio. El ministerio de la economía de Dios en el Nuevo Testamento es uno. Todos los que sirven, los ministros, deben participar del mismo ministerio
En el recobro en el ministerio de Dios, no hay libertad de predicar lo que nos guste predicar ni de enseñar lo que nos guste enseñar. Nuestra predicación y nuestra enseñanza tienen que ser restringidas bajo el liderato y por la revelación de la economía neotestamentaria de Dios. Si alguien en el recobro del Señor empezara a enseñar, a enfatizar o a promover algo contrario o diferente a la economía neotestamentaria de Dios, sería necesario que cierto liderato restringiera eso. Entonces no habría confusión. Nunca habría confusión en el recobro del Señor si todos nosotros tuviéramos una revelación clara del ministerio en la economía neotestamentaria de Dios.
El liderato en el ministerio neotestamentario en realidad no es el liderato de cierta persona que controle. En el recobro del Señor nosotros rechazamos la idea de que una persona controle a la gente y los asuntos. Es verdad que tenemos cierto liderato, pero no tenemos el liderato de una sola persona que controla. En lugar de eso, tenemos el liderato de una sola revelación que controla en el ministerio único por medio de aquellos que traen la revelación del ministerio. La revelación controla, y lo hace por medio de los que traen la revelación. La revelación en el recobro del Señor nos controla y nos restringe.

EL MINISTERIO UNICO


En este capítulo queremos tener comunión sobre el ministerio y los ministros neotestamentarios. El ministerio de la economía neotestamentaria es singular y único, pero los ministros de la economía neotestamentaria son numerosos. En enero de 1937 el hermano Nee dio una serie de mensajes sobre la vida de iglesia en los cuales nos dijo que todas las personas dotadas, tales como los apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, fueron dados al Cuerpo por la Cabeza para la obra del ministerio único. El habló fuertemente sobre la obra del ministerio único. En 1969 me invitaron a cierta localidad donde el hermano responsable insistía en que él aceptaba todos los ministerios. Yo enumeré varios “ministerios” y le pregunté si los podría recibir. Se vio obligado a decir que aceptaba todos los ministerios selectivamente. Aunque no quiso decirlo, esto fue una confesión de que no recibía todos los ministerios. Ni siquiera las denominaciones en el cristianismo reciben todos los ministerios. Los bautistas del sur nunca podrían aceptar el ministerio de los presbiterianos, mientras que los presbiterianos nunca podrían aceptar los ministerios de los episcopalistas o de los luteranos. Tampoco aceptaría la Iglesia Católica Romana los ministerios de las denominaciones protestantes.
Hasta aquí, hemos visto que en la economía de Dios hay una sola meta y que Dios ha ordenado un solo camino para alcanzar esa meta. Además, a fin de tener el camino único para la meta única debemos estar en la enseñanza y la comunión de los apóstoles. No se puede ver el camino único para la meta única en el cristianismo de hoy porque ellos no están en la esfera de la enseñanza y la comunión de los apóstoles. Hay muchas diferentes enseñanzas en el cristianismo de hoy. Todas estas diferentes enseñanzas hacen que la gente entre en diferentes comuniones, y las diferentes comuniones son divisiones en confusión. En el recobro del Señor nosotros hemos sido traídos al camino único para la meta única conforme a la enseñanza de los apóstoles para estar en la comunión única de los apóstoles. El factor preservador que nos guarda en el camino único para la meta única es la enseñanza y la comunión de los apóstoles. Si permanecemos, vivimos y tenemos nuestro ser en la enseñanza y la comunión de los apóstoles, podemos tener el camino único para la meta única. Si no, seremos descarriados a una situación divisiva y no tendremos la conciencia de que estamos en algo erróneo. Podemos servir a Dios conforme a Su economía neotestamentaria solamente al tomar la enseñanza de los apóstoles y permanecer en la comunión de los apóstoles.

Todos nosotros tenemos la libertad de tocar las puertas de la gente y establecer reuniones en casa. De estas reuniones en casa podemos levantar una iglesia local. Pero si hacemos esto de modo independiente, sin relación con ninguna iglesia, lo que levantaremos será una secta independiente. Una apropiada iglesia local está relacionada con otras iglesias. Debemos acordarnos de que hay iglesias en la tierra que ya existen. Cuando se establezca una nueva iglesia, está debe relacionarse con las demás iglesias que ya existen. Tener comunión con las demás iglesias nos mantiene en la apropiada comunión de los apóstoles, lo cual significa que seremos guardados en la verdadera unidad del Cuerpo de Cristo. Predicar el evangelio, bautizar a la gente y establecer reuniones en casa no se relacionan con la comunión de los apóstoles. Pero convertir esas reuniones en casa en una iglesia local en cierta localidad, eso sí tiene que ver con la comunión de los apóstoles. Tener una comunión independiente en una localidad es divisivo. Por otro lado, los hermanos responsables en la iglesia no deben controlar a los santos. No deben adoptar la actitud de que los santos necesitan obtener permiso de ellos para levantar la vida de iglesia en cierto lugar. Pedir a los santos que obtengan su permiso es ejercer control sobre los santos. El practicar esto es no guardar la unidad de la comunión de los apóstoles.
debemos tener presente que estamos en el recobro del Señor, y la primera característica del recobro del Señor es la unidad. Si perdemos esta unidad, estaremos acabados y ya no seremos más el recobro del Señor. Por eso, debemos estar conscientes de que existe el peligro de que se introduzcan opiniones y enseñanzas diferentes que puedan dañar la unidad.  La bendición que siempre desciende de Dios a Su recobro tiene como base la unidad (Sal. 133). Si perdemos la unidad, perderemos la bendición.

CINCO ASPECTOS DE NUESTRA NORMA


Al llevar a cabo el ministerio neotestamentario, el Señor Jesús nos dijo que Él nunca hizo nada por Sí mismo (Jn. 5:19), que no llevó a cabo Su propia obra (4:34; 17:4), que las palabras que Él dijo, no las dijo por Su propia cuenta (14:10, 24), que no hizo nada según Su propia voluntad (5:30) y que no buscaba Su propia gloria (7:18). Si nos valemos de estos principios para fijar una norma según la cual midamos toda obra cristiana hoy, comprobaremos que casi todas las obras cristianas no se conforman a esta norma. ¿Quién podría afirmar que al participar en la obra del Señor no hace nada por su propia cuenta? ¿Quién podría asegurar que al laborar no realiza su propia obra y que al hablar no habla por su propia cuenta? ¿Quién podría declarar que no realiza nada según su propia voluntad y que no busca su propia gloria? Si podemos afirmar que cumplimos con estos cinco principios, ciertamente tomamos parte en el ministerio neotestamentario de Dios. De otra manera, nos hemos descarriado.

Nuestra constitución no debiera ser meramente algo de lo cual estamos recubiertos, sino que debe ser algo que se haya forjado en nuestro ser. Babilonia la Grande está adornada, o recubierta, de oro (Ap. 17:4), pero el candelero es de oro en su esencia intrínseca. Es de oro intrínseca, básica y esencialmente. En el caso de muchos de nosotros, estamos apenas recubiertos de oro; y lo que está apenas recubierto de oro no podrá pasar la prueba de las “raspaduras”. Una leve raspadura pondrá al descubierto la verdadera naturaleza de una cosa. Si verdaderamente somos de oro, tales “raspaduras” únicamente pondrán de manifiesto que somos de oro. Incluso si alguien pudiese “hacernos pedazos” y luego “molernos hasta pulverizarnos”, ello únicamente mostraría que no solamente somos dorados, sino que somos de oro. Si nuestra naturaleza es la del oro, ello podrá pasar por toda clase de pruebas. El recobro del Señor no valora lo externo, sino lo básico, lo intrínseco, lo esencial.

El tráfico terrestre debe seguir ciertas normas, e incluso el tráfico aéreo tiene sus propias normas; de otro modo, se perderían muchas vidas. Asimismo, para interpretar la tipología de la Biblia, las profecías de la Biblia, así como cualquier pasaje de la Biblia, existen ciertas normas y principios básicos que deben ser respetados.


Si hemos de ser serios con el Señor, debemos tener parte en el auténtico ministerio.

 

11.4.12



PERTENECER A LA IGLESIA
Cualquiera que desee pertenecer a una iglesia en cierta localidad debe satisfacer dos requisitos: debe ser un hijo de Dios y debe vivir en esa misma localidad. Ser miembro de la iglesia de Dios se estipula sólo por el hecho de ser hijo de Dios, pero ser miembro de una iglesia de Dios se estipula en primer lugar por el hecho de ser hijo de Dios y en segundo lugar por el hecho de vivir en cierta localidad.Es sólo porque residimos en un lugar diferente que pertenecemos a una iglesia diferente. La única razón por la cual no pertenezco a la misma iglesia que otros creyentes es que no vivo en el mismo lugar geográfico que ellos. Si deseo estar en la misma iglesia, entonces debo cambiar mi domicilio al mismo lugar. Si, por otro lado, deseo estar en una iglesia diferente de la de aquellos en mi localidad, entonces la única solución a mi problema es mudarme a una localidad diferente. Lo único que justifica la división entre creyentes es la diferencia de localidad.

La vida cristiana normal de la Iglesia. Watchman Nee.

21.8.11

¿QUIENES SOMOS?

(El siguiente es un mensaje dado por el hermano Watchman Nee en enero de 1934 en la ciudad de Shangai, como parte de la tercera conferencia sobre los vencedores. Este texto se basa en notas que el hermano K. H. Weigh tomó en aquella ocasión.)

Lectura bíblica: Juan 1:22; 2 Pedro 1:12

Quisiéramos contestar la pregunta: ¿quiénes somos? O sea, ¿qué estamos haciendo aquí? En el pasado hemos hablado poco al respecto porque éste es un tema delicado; por eso, no hemos querido hablar de nosotros mismos. No obstante, pese a que no hemos mencionado el tema, frecuentemente se nos pregunta: ¿Quiénes son ustedes? Algunos dicen que somos “La iglesia del avivamiento”, otros nos llaman “La manada pequeña”, y otros dicen que somos la iglesia de “El cristiano” [N. de T.: Watchman Nee publicaba en China una revista llamada El cristiano]. Por tanto, nos gustaría dar respuesta a esta pregunta.

Primeramente, debemos aclarar que no somos otra denominación, ni otro grupo faccioso, ni un movimiento nuevo ni una organización nueva. No estamos aquí para unirnos a otro grupo ni para formar nuestra propia facción. Si no tuviéramos una comisión y un llamamiento especial de Dios, no se justificaría nuestra existencia. Estamos aquí debido a que Dios nos hizo un llamado especial.

CONFIRMADOS EN LA
VERDAD PRESENTE

En 2 Pedro 1:12 se menciona la expresión “confirmados en la verdad presente”, lo cual también puede ser traducido “confirmados en la verdad actual”. Pero, ¿cuál es la verdad “actual”? Todas las verdades constan en la Biblia, y no hay ninguna que no esté escrita allí; sin embargo, muchas verdades se han perdido o han estado escondidas debido a la insensatez del hombre, su infidelidad, su negligencia y su desobediencia. Las verdades han estado en las Escrituras, pero el hombre no las podía ver ni tocar. Mas cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios sacó a la luz verdades específicas durante lapsos específicos y permitió que éstas fueran reveladas una vez más.

Las verdades reveladas recientemente no son inventos nuevos de Dios, sino descubrimientos que el hombre hizo. No hay necesidad de inventar nada, pero sí de descubrir. En las generaciones pasadas, Dios ha revelado diferentes verdades. Durante épocas particulares, El ha permitido que el hombre descubra verdades específicas; este hecho se ve claramente en la historia de la iglesia.

Tomemos como ejemplo a Martín Lutero en el siglo dieciséis: Dios le abrió los ojos para que viera que el hombre es justificado por la fe. Esto no quiere decir que antes de Lutero no existía tal realidad; ya existía la justificación por la fe, pero él la descubrió en una forma más definida. El entendimiento de Lutero fue extraordinario en cuanto a esta verdad. En consecuencia, la justificación por la fe llegó a ser la “verdad presente” de esa era.

Cada obrero del Señor debe preguntar a Dios cuál es la verdad presente. Debemos preguntarle: “Dios, ¿cuál es la verdad presente?” Aunque en la Biblia hay muchos temas importantes y cruciales, es necesario conocer la verdad actual. No sólo debemos conocer las verdades generales, sino que también debemos entender claramente la verdad presente.

LAS VERDADES RECOBRADAS
DURANTE EL SIGLO DIECISÉIS

Desde el siglo dieciséis en adelante, Dios ha estado recobrando diferentes verdades. La era de la Reforma, que transcurrió durante el siglo dieciséis, fue una época de cambios monumentales en el campo religioso. Esto no quiere decir que antes de ese siglo no se hubiese recobrado nada, pues sí se recobraron algunas verdades; sin embargo, desde el siglo dieciséis en adelante hubo cambios notables. Podemos clasificar la historia a partir de la era de la Reforma en cuatro períodos: el primero, la era de la Reforma; el segundo, el período después de la Reforma, del siglo dieciséis al dieciocho; el tercero, el siglo diecinueve; y el cuarto, el siglo veinte.

Primeramente, examinemos la Reforma que Lutero suscitó. Cuando él fue levantado por Dios, vio la luz y propuso que el hombre se volviera a la verdad que está en la epístola a los Romanos. Actualmente, muchos consideran la obra de Lutero como un movimiento político; sin embargo, cuando leí sus escritos y su diario, me enteré de que sus motivos y metas eran correctos. En particular, lo más sobresaliente fue que él recobró la verdad de la justificación por la fe. Por supuesto, Dios no recobró todas las verdades por medio de él, pues aunque Lutero recobró la verdad de la justificación por la fe, no hizo cambios completos con respecto a la iglesia. Por ejemplo, él todavía aprobaba la iglesia estatal y estaba de acuerdo con que ésta fuera parte del estado. Puesto que él no recibió luz en cuanto a estos aspectos de la iglesia, al poco tiempo la denominación Luterana llegó a ser la religión estatal de Alemania. El propio Lutero dijo que la iglesia no debía ser controlada por el estado; no obstante, creía que los asuntos administrativos no pertenecían al Lugar Santo porque eran temporales y pertenecían al atrio. Por tanto, no resolvió esta cuestión de manera cabal. Dios permitió que la administración de la iglesia quedara sin resolverse durante el tiempo de Lutero, y aunque este asunto no fue recobrado, la verdad de la justificación por la fe sí lo fue. Dios desenterró esta verdad de entre las tradiciones, las opiniones y los credos, e hizo que fuese difundida y predicada una vez más. Cualquier persona que hubiera nacido en esa era, debía predicar esta verdad y exhortar a otros a seguirla; de lo contrario, no sería contado como fiel obrero de Dios en esa era.


EL RECOBRO DE LA VERDAD
DESDE EL SIGLO DIECISÉIS AL DIECIOCHO

Después de la Reforma llegamos al período comprendido entre el siglo dieciséis y el dieciocho. En 1524 surgieron en Alemania los anabaptistas, un grupo de creyentes que consideraban nulo el bautismo de infantes que se hacía por aspersión y, por ende, bautizaba a los creyentes adultos. Ellos seguían a los hermanos predecesores de Lhota, quienes predicaban que el creyente debe bautizarse después de creer. Antes, tanto la Iglesia Católica Romana como la Luterana bautizaban a los niños rociándoles agua. Los anabaptistas no sólo predicaban la verdad de la justificación por la fe, sino que avanzaron y bautizaban a los creyentes que habían sido justificados por la fe. Después de que la Iglesia Anglicana fue establecida en Inglaterra, los anabaptistas afirmaron que la iglesia no tenía nada que ver con la política, y por esta razón fueron perseguidos y exiliados.

Doce años después, en 1536 Dios levantó a Juan Calvino, quien fue uno de los vasos más útiles para Dios en esa era. Calvino fue perseguido en todas partes: primero en Suiza y luego en Alemania. Dondequiera que iba encontraba oposición y exilio, hasta que finalmente, en Escocia, tuvo un nuevo comienzo y allí estableció la Iglesia Presbiteriana de Escocia.

En Inglaterra, a finales del siglo dieciséis y principios del diecisiete, se formó la Iglesia Anglicana; éste fue el inicio de la iglesia estatal en ese país. Pese a que la Iglesia Anglicana se liberó de la influencia de la Iglesia Católica Romana, aun así se ligó a la política británica, por lo cual se levantaron disidentes en Inglaterra. Estos disidentes se opusieron a la religión estatal ya que no compartían las mismas opiniones; ellos procuraban lograr la separación entre la iglesia y el estado, y afirmaban que la iglesia no debería estar bajo el control del estado. Aunque denunciaban osadamente los errores de la iglesia estatal, ellos mismos no se apegaron plenamente a las enseñanzas del Nuevo Testamento.

Durante esa época Dios levantó en Alemania a Felipe Jacobo Spener, quien fue pastor en 1670 de la Iglesia Luterana en Frankfurt. Para entonces, la denominación Luterana se había convertido en una religión formal. Al leer la Biblia, Spener descubrió que la iglesia estaba llena de opiniones humanas, lo cual Dios desaprobaba. Spener vio que los creyentes deberían regresar a las enseñanzas del Nuevo Testamento y, por esta razón, guió a los creyentes a practicar 1 Corintios 14. En sus reuniones enseñaba a rechazar los ritos tradicionales y a seguir al Espíritu Santo. Lamentablemente, esta práctica no duró mucho tiempo.

En 1732 nació en Moravia el primer cuerpo de misioneros, los hermanos moravos. Ellos fueron el primer grupo de hermanos en salir por todo el mundo a evangelizar; el ochenta y cinco por ciento de ellos llegaron a ser misioneros que laboraban en el extranjero. El comienzo de los hermanos moravos se remonta a un hermano llamado Cristian David, quien fue regenerado a los veintidós años de edad. Antes de ser salvo, había viajado infructuosamente por todas partes buscando la verdad acerca de la salvación, pero un día halló el camino y fue salvo. Entonces, regresó a Moravia, su pueblo natal, donde empezó a proclamar esta verdad con denuedo. Dios hizo una gran obra por medio de él. A causa del avivamiento que surgió, fue perseguido y exiliado a Sajonia. Allí se encontró con el conde Zinzendorf, quien en aquel entonces sólo tenía veintidós años de edad y era miembro de la aristocracia de un pequeño reino. Debido a la persecución que había en Moravia, los hermanos huyeron de esa tierra y fueron recibidos por el hermano Zinzendorf en su territorio, donde empezaron la Iglesia Morava. Morando en las colinas de Sajonia, comenzaron a edificar una comunidad, a la cual gradualmente se unieron diferentes grupos de cristianos que huían de la persecución.

Entre los emigrantes llegó un negro de las Antillas llamado Antonio. Después de haber encontrado a los hermanos, les presentó la situación de las Antillas, y algunos de los hermanos sintieron la necesidad de ir allá a predicar el evangelio. Echaron suertes y escogieron a varios obreros para que fueran con Antonio en una misión evangelística; ellos constituyeron la primera labor misionera en el extranjero, alrededor de 1732. De ahí en adelante, salieron muchos misioneros de entre ellos, y la Iglesia Morava llegó a ser el cuerpo más sólido de misioneros en ese entonces. Sus miembros se esparcieron a todos los rincones del mundo.

Al mismo tiempo, el Señor había levantado un grupo de personas espirituales dentro de la Iglesia Católica. El más destacado entre ellos fue Miguel de Molinos (1640-1697). El escribió un libro llamado La guía espiritual, en el que enseña que uno debe negarse a sí mismo y morir con el Señor; este libro influyó en muchos durante esa época. Uno de sus contemporáneos fue la señora Guyón (1648-1717), quien conoció aún más profundamente las experiencias de negar el yo y unirse a la voluntad del Señor; su autobiografía tiene un gran contenido espiritual. Además, el padre Fenelón, un obispo de esa época, estuvo dispuesto a sufrir por el Señor y laboró juntamente con la señora Guyón. Por medio de todos ellos, Dios comunicó muchos mensajes espirituales. En ese entonces las personas que tenían experiencias espirituales profundas se encontraban en la Iglesia Católica, ya que el protestantismo solamente prestaba atención a la doctrina de la justificación por la fe.

A la par de estos tres vivió Gottfried Arnold, quien escribió muchos libros en cuanto a la iglesia. El llegó a la conclusión que la iglesia se había desviado de la verdad y debía regresar a lo revelado en el Nuevo Testamento para ser edificada. Aquí podemos ver dos corrientes: la de los creyentes como Molinos, Guyón y Fenelón; y la de los creyentes representados por Arnold. En nuestra revista El testimonio actual, publicamos el artículo La corriente del Espíritu, escrito por la señora Guyón. Por medio de sus escritos podemos ver que ella verdaderamente era una persona espiritual. En cuanto a Arnold, él mayormente recobró asuntos más externos, pues propuso que los cristianos regresasen a lo que está escrito en el Nuevo Testamento.

Estas dos corrientes se unieron en 1700 cuando nació la iglesia “en Filadelfia”, que significa “amor fraternal”. En ese tiempo, al leerse los capítulos dos y tres de Apocalipsis, se comprendió que el protestantismo realmente había salido del catolicismo; sin embargo, como resultado llegó a ser sólo la iglesia en Sardis, por lo cual no hubo un recobro completo.

A diferencia de otras organizaciones, ellos no llamaban a las personas a salir de los grupos religiosos en donde estaban ni insistían en que salieran de sus denominaciones; sencillamente se reunían por todas partes. Desde el año 1670 en adelante, las reuniones de ellos surgieron una tras otra, y su testimonio se manifestó en Inglaterra, en lugares tales como Leeds y Bradford. Ellos llegaron a ser los testigos más fieles del siglo dieciocho. Aunque Zinzendorf trató de absorberlos en la Iglesia Morava, no lo logró.

A principios del siglo dieciocho hubo un gran avivamiento en Inglaterra. En 1729 Dios levantó a los dos hermanos Wesley, y por medio de ellos trajo un enorme avivamiento, el cual fue el comienzo de la Iglesia Metodista. Los hermanos Wesley, a quienes llamaban metodistas, fueron las figuras clave del siglo dieciocho. Antes de ser salvo Juan Wesley se esforzaba por ser bueno, y aunque no era salvo, se fue a los Estados Unidos como misionero. El testificaba que, pese a haber escuchado la verdad de la justificación por la fe, nunca pudo comprenderla. Más tarde un hermano moravo lo ayudó diciéndole: “Sólo predica la justificación por la fe hasta que tú mismo estés seguro de que has sido justificado por la fe”. Al poco tiempo fue salvo. Después de recibir la salvación, los dos hermanos inmediatamente empezaron a predicar este mensaje por todas partes. En aquel entonces no se permitía predicar el evangelio al aire libre; sólo se podía predicar dentro del santuario porque se pensaba que la Palabra santa debía proclamarse solamente en un lugar santo. No obstante, estos dos hermanos, junto con Jorge Whitefield, empezaron a tener reuniones al aire libre y así trajeron muchas personas al Señor. El tema principal de los mensajes de Juan Wesley era la doctrina de la santificación. Con él empezó la enseñanza de la erradicación del pecado, aunque también enseñó que la santificación venía por la fe.

El movimiento misionero al extranjero comenzó después de la muerte de Wesley, y la primera organización que se estableció fue la “Sociedad Misionera de Londres”. Aunque esta institución empezó sin ninguna afiliación denominacional, más tarde quedó bajo la directiva de los congregacionalistas. En 1799 la Iglesia Anglicana formó la Sociedad Misionera Eclesiástica (C.M.S.). Los metodistas también agrandaron el campo de su organización misionera, y formaron la presente Sociedad Misionera Metodista.

En conclusión, las reformas del siglo dieciséis tuvieron gran difusión mientras que las del siglo dieciocho no. Las reformas del siglo dieciséis afectaron al mundo no sólo espiritualmente, sino también política y socialmente; las del siglo dieciocho mayormente ejercieron una influencia espiritual. El movimiento más notable del siglo dieciocho fue el testimonio de la iglesia en “Filadelfia”, ya que ellos asimilaron lo que había sido recobrado anteriormente y retuvieron todas las verdades principales.

17.7.11

UN LLAMADO

¿Qué estamos haciendo hoy? Debemos responder al igual que Juan el Bautista y decir que somos una voz que clama en el desierto (Jn. 1:23). Nuestra obra consiste en hacer un llamado a los hijos de Dios a que regresen al propósito central de Dios, que tomen a Cristo como centro en todo, y que tomen Su cruz, Su resurrección y Su ascensión como la base de todo. Este es el mensaje de los capítulos uno y tres de Colosenses. Conocemos la posición que la iglesia tiene en el Nuevo Testamento y comprendemos que su posición es muy elevada y espiritual. Agradecemos a Dios por la ayuda que nos ha concedido mediante los misioneros; sin embargo, Dios hoy nos está mostrando que debemos regresar a Su propósito central. Nuestra obra actual consiste en regresar al terreno bíblico de la iglesia.

Todas las verdades que Dios revela toman como punto de partida la iglesia. Dios primeramente puso a Pablo en la iglesia que estaba en Antioquía. Más tarde, Pablo fue enviado a la obra desde la iglesia en Antioquía. Todas las verdades que predicamos hoy tienen la iglesia como punto de partida. Esta es nuestra obra y nuestro testimonio.

Debemos darle menos importancia a las verdades secundarias. Debemos hacer lo posible por mostrar que el Señor es la Cabeza sobre todas las cosas. No estamos aquí para perturbar las iglesias, sino que deseamos regresar a la obra inicial de los apóstoles. Debemos ser cuidadosos en todo lo que hacemos, aprendiendo a rechazar lo que venga del hombre y esforzándonos por recibir lo que provenga de Dios.

Watchman Nee